El INCO reveló que el 71.4% de peruanos percibe altos niveles de corrupción estatal, con graves impactos en servicios públicos y confianza institucional.
El Índice de Corrupción e Inconducta Funcional (INCO) 2024 de la Contraloría revela que Perú enfrenta una crisis de integridad pública, con un puntaje de 47.1 que lo sitúa en riesgo «medio alto». El estudio muestra que el 71.4% de ciudadanos considera la corrupción «alta o muy alta» en el Estado, y el 51.1% cree que ha empeorado. «La impunidad de funcionarios públicos deteriora la confianza en el Estado», advierte el informe.
El impacto se refleja en servicios esenciales, el exministro de Salud, Hernando Cevallos denunció que, a febrero del presente año, solo 11 de 247 hospitales públicos operan adecuadamente. «La corrupción en la administración de recursos es un cáncer. Necesitamos 6,000 a 8,000 millones de soles para cerrar brechas, pero los fondos se pierden por malos manejos», declaró. Esta crisis sistémica afecta incluso el bienestar nacional, lo que se ve reflejado en el resultado obtenido por Perú, que ocupa el puesto 65 en el Informe Mundial de Felicidad 2025, donde la percepción de corrupción y desigualdad son factores clave.
Frente a esto, el Instituto Nacional de Calidad (Inacal) promueve la norma ISO 37001 contra el soborno. «Es una herramienta para que organizaciones prevengan y detecten corrupción», explicaron. Aunque expertos como Cevallos insisten en que se requieren cambios estructurales: «Los cargos se asignan por amistades, no por méritos. Urge una reforma que priorice transparencia y rendición de cuentas».