Un estudio de la Universidad de Lima revela que la pobreza en el ámbito rural va más allá de los ingresos y expone profundas carencias en servicios, vivienda, salud y conectividad.
El Índice de Pobreza Multidimensional de la Universidad de Lima muestra que el 69,3% de la población rural enfrenta al menos una carencia estructural que afecta su bienestar, cifra muy superior a la pobreza monetaria, que alcanza al 39,3%. Según Guillermo Boitano, director de la carrera de Economía, estos resultados evidencian las limitaciones de medir la pobreza solo por el nivel de gasto.
A diferencia del enfoque monetario, el índice multidimensional incorpora variables como salud, educación, vivienda, servicios básicos, conectividad y empleo. Boitano explicó que en las zonas rurales las privaciones estructurales son más profundas, destacando problemas como el acceso deficiente al agua y saneamiento, viviendas precarias, falta de Internet, desempleo y baja asistencia educativa.
El análisis regional revela marcadas diferencias: Loreto y Puno lideran la pobreza multidimensional, aunque con carencias distintas. Mientras en la selva predominan los déficits de servicios y conectividad, en Puno resaltan los problemas de habitabilidad y salud. Además, el estudio identifica que un 14% de peruanos es pobre tanto monetaria como multidimensionalmente, y cerca de un 18% no es pobre por ingresos, pero sí enfrenta serias carencias estructurales.
Pobreza multidimensional afecta a casi siete de cada diez peruanos rurales
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