Más que un simple remedio para el dolor de estómago, la infusión de camomila se consolida como una de las plantas medicinales más potentes y versátiles de la naturaleza.
La manzanilla (Matricaria recutita) ha acompañado a la humanidad durante milenios. Desde los antiguos egipcios, que la ofrendaban al dios Ra, hasta los estudios científicos actuales, esta «manzana molida» —como indica su etimología— ha demostrado ser un aliado indispensable para la salud integral.

Un escudo natural para el organismo
El secreto de su eficacia reside en sus flavonoides (especialmente la apigenina) y sus propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias. Según investigaciones recientes, su consumo regular no solo mejora la digestión, sino que impacta positivamente en áreas críticas de nuestra salud:

- Salud Mental: Reduce drásticamente los niveles de estrés y ansiedad.
- Trastornos del Sueño: Actúa como un sedante suave que combate el insomnio.
- Bienestar Femenino: Es una solución natural para los calambres y la hinchazón menstrual.
- Control Glucémico: Ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, protegiendo el páncreas.
- Protección Cardiovascular: Sus antioxidantes reducen el colesterol «malo» (LDL) y la presión arterial.

Belleza y prevención
Más allá de la taza, la manzanilla destaca en el cuidado de la piel. Su aplicación tópica acelera la cicatrización, combate el acné y reduce las líneas de expresión gracias a su capacidad para eliminar el estrés oxidativo.
Además, estudios preliminares sugieren que su consumo frecuente podría estar vinculado a una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer, como el de tiroides y mama, y a una mayor densidad ósea, previniendo la osteoporosis en etapas avanzadas de la vida.
Conclusión: Incorporar una infusión de manzanilla en la rutina diaria es una forma sencilla y económica de fortalecer el sistema inmune, proteger la salud bucal y mejorar la respuesta alérgica del cuerpo.