Perú está atrapado en la “trampa de la renta media”, advierte experto internacional en progreso social

Jaime García sostuvo que el crecimiento económico del país no se está traduciendo en mejoras sostenidas en la calidad de vida.
El director regional para Latinoamérica de Social Progress Imperative, Jaime García, advirtió que el Perú atraviesa un estancamiento en progreso social pese al crecimiento económico registrado en los últimos años. Durante su exposición sobre el Índice de Progreso Social (IPS), señaló que el país necesita fortalecer instituciones, mejorar la calidad de los servicios públicos y apostar por innovación para romper la denominada “trampa de la renta media”.
García explicó que el Perú ocupa actualmente el puesto 82 en el ranking global de progreso social y que, aunque el desempeño es acorde con su nivel económico, el país no está logrando transformar eficientemente el crecimiento en bienestar para la población. Precisó que desde el 2017 el progreso social peruano prácticamente no muestra avances significativos. “El crecimiento económico importa, pero no lo es todo”, afirmó el especialista, al remarcar que hoy los países exitosos son aquellos capaces de integrar factores sociales, ambientales e institucionales dentro de su estrategia de desarrollo.
Uno de los principales problemas identificados es la debilidad institucional y la baja calidad de servicios esenciales. Según detalló, aunque el Perú ha avanzado en cobertura educativa y algunos indicadores de salud, persisten profundas brechas en calidad y acceso equitativo, especialmente en educación superior y atención médica. “Hemos cubierto el acceso, pero nos falta dar el siguiente paso hacia la calidad, hacia la eficiencia”, sostuvo García al explicar las contradicciones del modelo peruano, donde conviven avances importantes con indicadores rezagados.
El experto también enfatizó la necesidad de diversificar la economía y reducir la dependencia de recursos naturales, apostando por una economía basada en conocimiento, innovación y capital humano. Añadió que la competitividad futura del país dependerá de su capacidad para generar confianza e impulsar inversiones de mayor valor agregado. “Necesitamos mejores instituciones, mejor capital humano y acceso a tecnología e infraestructura, pero también de calidad”, puntualizó.

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