Doble evento de El Niño en 2026 obliga a empresas piuranas a prepararse frente a un escenario de alto riesgo

Marsh alerta sobre la preparación financiera de las empresas de Piura ante un posible Niño Costero «fuerte» y un Niño Global a fines de año.
De acuerdo con la encuesta de adaptación climática de 2025 de Marsh, el 32% sufrieron una pérdida o interrupción debido a los impactos de fenómenos meteorológicos extremos en los últimos 3 años.
En Piura, sectores como agricultura, pesca, infraestructura y turismo figuran entre los más expuestos ante un eventual recrudecimiento del fenómeno.

Piura, una de las regiones históricamente más afectadas por los eventos de El Niño, enfrenta un escenario de alta vulnerabilidad ante la coexistencia de un Niño Costero activo y un posible Niño Global de fuerte intensidad hacia finales de 2026.

En ese contexto, Marsh, firma líder global en riesgos, estrategia y personas, a través de su unidad de gestión de riesgo, advierte que las empresas de la región deben evaluar no solo la protección de su infraestructura, sino también su capacidad financiera para afrontar una interrupción prolongada de sus operaciones. La firma identifica que, en Piura, sectores como agricultura, pesca, infraestructura y turismo se encuentran entre los más expuestos ante las lluvias intensas e inundaciones asociadas al fenómeno.

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No es una inquietud teórica. De acuerdo con la Encuesta de Adaptación Climática 2025 de Marsh, el 32% de las organizaciones de la región sufrió una pérdida o interrupción por fenómenos meteorológicos extremos en los últimos tres años. Sin embargo, haber experimentado afectaciones o reconocer el riesgo no significa necesariamente estar preparado para enfrentar un evento de mayor magnitud.

La magnitud del riesgo tiene antecedentes concretos. A nivel nacional, el Niño Costero de 2017 dejó pérdidas aseguradas estimadas en USD 660 millones, de las cuales USD 494 millones fueron efectivamente indemnizados, según cifras de la SBS, con especial impacto en los sectores de energía, pesca, infraestructura y agroindustria. En Piura, los eventos de El Niño de 2017 y 2023 dejaron importantes afectaciones en infraestructura pública y privada e interrupciones de vías de comunicación. Si bien muchas organizaciones reforzaron medidas preventivas en sus instalaciones, Marsh advierte que aún existe una importante brecha en materia de preparación financiera.

«El daño material a instalaciones y equipos es lo más visible, pero debajo de la superficie están los riesgos que realmente comprometen la viabilidad del negocio: la interrupción de la cadena de suministro, la imposibilidad de operar, la pérdida de ingresos y el impacto en las personas. La mayoría de las empresas no ha dimensionado el impacto de una paralización prolongada en su liquidez, ni si sus programas de seguros reflejan el valor real expuesto a pérdida. El Niño ya no es solo un riesgo operativo; es un riesgo estratégico que debe integrarse al mapa de riesgos corporativo», señaló Orlando Rivera, Líder de Soluciones de Consultoría para Marsh Perú.

«Y el momento de actuar es ahora: renegociar coberturas, ampliar límites o contratar nuevas protecciones toma meses, y a medida que el doble evento se consolide hacia el segundo semestre, el mercado endurecerá sus condiciones», agregó.

Considerando la experiencia de Piura frente a eventos climáticos extremos, Marsh recomienda revisar de inmediato tres aspectos fundamentales:

Estrés financiero y capacidad de absorción. Un evento severo no solo ocasiona daños materiales, sino que también interrumpe la generación de ingresos mientras continúan los costos operativos. Las empresas deben evaluar cuántas semanas pueden sostener una paralización de actividades y si cuentan con la liquidez suficiente para enfrentarla. Además de verificar que los contratos con clientes y proveedores incluyan cláusulas de fuerza mayor vigentes.

Cadena de valor y proveedores críticos. Una planta o un fundo agrícola puede estar físicamente intacto y, aun así, quedar inoperativo si se bloquean las rutas logísticas, falla un proveedor no identificado como crítico o se interrumpen servicios básicos como agua y energía. A esto se suma el ausentismo laboral derivado de emergencias sanitarias asociadas al clima. Mapear a los proveedores críticos y verificar sus propios planes de continuidad es hoy una necesidad concreta, no un supuesto teórico.

Infraseguro y falsa sensación de protección. Confiar en que las pólizas de años anteriores siguen siendo suficientes es un error frecuente. La brecha entre la pérdida potencial real por paralización y la cobertura de lucro cesante efectivamente contratada puede ser significativa en sectores altamente expuestos como agroindustria, energía e infraestructura. Además, muchas pólizas exigen el cumplimiento de «garantías de ingeniería» —mantenimiento de techos, limpieza de canales, refuerzo de muros—. Si al momento del siniestro se demuestra que esas medidas no se ejecutaron, la aseguradora puede declinar el pago o aplicar deducibles más altos.

El análisis histórico de Marsh evidencia que los eventos de El Niño son cada vez más frecuentes en el país. En regiones como Piura, la gestión del riesgo climático debe dejar de ser una respuesta de emergencia para convertirse en un componente permanente de la planificación empresarial.

«El Niño ya no puede gestionarse como un evento excepcional que ocurre una vez por década. Es hoy una variable recurrente del entorno de negocios peruano. Las organizaciones que internalicen el riesgo climático en su planificación financiera y operativa —y no solo como un protocolo de emergencia— no solo estarán mejor protegidas: tendrán una ventaja competitiva real», concluyó Rivera.

Con el doble evento aún en desarrollo, las empresas piuranas disponen de una ventana limitada para revisar sus planes de continuidad, evaluar sus riesgos y fortalecer sus coberturas antes de que las condiciones climáticas se intensifiquen durante el segundo semestre.

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