El Fenómeno El Niño ya empezó a manifestarse en Piura y sus primeros efectos no necesariamente están relacionados con las lluvias. El incremento de las temperaturas del mar y del ambiente ya viene afectando actividades pesqueras y agrícolas, pero el impacto podría terminar trasladándose a otros sectores y, finalmente, al bolsillo de las familias.
El doctor Germán Vega Acuña, profesor de la Universidad de Piura (UDEP), indica que el problema puede convertirse en un efecto dominó. Menor pesca y producción agrícola significan menos ingresos para miles de familias y, por tanto, menor consumo en restaurantes, supermercados, tiendas y otros negocios.
En la pesca, señala, el incremento de la temperatura del mar afecta las condiciones para especies como la anchoveta y también reduce la disponibilidad de materia prima para industrias como la elaboración de harina de pescado. En el agro, productos como el mango necesitan determinadas condiciones de frío para alcanzar la calidad requerida para la exportación.

El siguiente golpe podría llegar al bolsillo. Si se presentan lluvias intensas, la pérdida de cultivos y la interrupción de carreteras pueden dificultar el traslado de alimentos, reducir el abastecimiento y presionar los precios al alza. El impacto ya no estaría solamente en productores y pescadores, sino en todos los consumidores.
A esto se suma la vulnerabilidad de la infraestructura. El economista Vega Acuña advirtió que alrededor del 40% de los colegios públicos de Piura tienen recomendación de reconstrucción total, además de los problemas existentes en carreteras, establecimientos de salud, agua y alcantarillado, que podrían agravarse con lluvias intensas.

¿Qué se puede hacer?
El especialista de la UDEP señala que, debido a que no se realizaron las necesarias obras de prevención, durante los últimos años, ahora queda acelerar la descolmatación de ríos y drenes y evitar abrir nuevas obras que puedan quedar inconclusas durante la temporada de lluvias. “No podemos generar nuestros propios problemas”, advierte, frente al riesgo de dejar calles y vías abiertas en pleno periodo de precipitaciones.
Otra medida, refiere, es reforzar los seguros y mecanismos de apoyo para pequeños agricultores y pescadores artesanales, de modo que puedan afrontar una caída de sus ingresos. También propone evaluar mecanismos financieros que permitan mantener la cadena de pagos y evitar que empresas sin capital de trabajo terminen reduciendo operaciones y empleo.
El docente universitario destaca que el verdadero costo del Fenómeno El Niño no debe medirse únicamente en infraestructura dañada o pérdidas económicas, sino también en las oportunidades que se dejan de generar. Un menor crecimiento significa menos empleo, menores ingresos y más dificultades para que las familias mejoren sus condiciones de vida, acota.