Estudio de Hágase Instituto revela que el coeficiente de variación cayó solo 0.054 puntos entre 2017 y 2025, evidenciando un freno en el acercamiento entre departamentos.
El Mapa de las Distancias, elaborado por Hágase Instituto a partir de 40 indicadores oficiales en cinco dimensiones, reveló que las diferencias entre los departamentos del Perú se redujeron a menos de la mitad en las últimas dos décadas, aunque este proceso de integración territorial atraviesa una etapa de desaceleración. La investigación muestra que el coeficiente de variación pasó de caer 0.137 puntos entre 2007 y 2017 a registrar un descenso de tan solo 0.054 puntos entre 2017 y 2025. Esta ralentización evidencia que la expansión de infraestructura básica ha alcanzado un techo operativo, por lo que el cierre de los desafíos pendientes requiere de una gestión pública eficiente y de reformas regulatorias. «Entre 2007 y 2017, el coeficiente de variación cayó 0,137 puntos, mientras que entre 2017 y 2025 lo hizo solo 0,054 puntos», precisa el informe sobre la evolución del progreso regional.
Asimismo, el análisis muestra un desarrollo territorial desequilibrado al interior de los departamentos, donde las disparidades socioeconómicas entre la población urbana y rural superan las brechas entre regiones. Esta desigualdad estructural se manifiesta en indicadores donde la dimensión del empleo formal figura como la más rezagada en 11 de los 24 departamentos del país, mientras que las brechas de ingresos y de acceso a la educación superior continúan marcando diferencias drásticas según el ámbito geográfico de residencia. «Un peruano rural gana, en promedio, S/ 6 por cada S/ 10 que gana uno urbano», destaca la publicación para ilustrar las disparidades económicas que persisten en el territorio nacional.
Por otro lado, la alta rotación de funcionarios en los gobiernos regionales y la inestabilidad institucional se han consolidado como los principales obstáculos para dar continuidad a las políticas públicas de largo plazo. De acuerdo con la medición, la distancia entre las disposiciones normativas y su aplicación práctica fue la única de las cinco dimensiones evaluadas que empeoró durante la última década, impactando de manera directa en la gobernabilidad local. Esta volatilidad institucional se refleja en la gestión de las autoridades, donde un gerente general regional dura en promedio 12.4 meses en el cargo, mientras que en regiones como Cusco la permanencia apenas alcanza los 6.3 meses.
Brechas regionales en el Perú se redujeron a la mitad en dos décadas, pero su avance se desacelera
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