Lluvias, huaicos, desabastecimiento de gas natural (GN) son solo algunos problemas que hoy vive el país y a los que se suma el conflicto en el Medio Oriente, que también golpea a través del incremento del precio del petróleo. El Perú, que tiene una serie de lugares y paisajes que mostrar al mundo, hoy vive estas situaciones a pocas semanas del feriado largo por Semana Santa (del 2 al 5 de abril), por lo que surge la incertidumbre de lo que pasará en esta fecha que, además del factor religioso, es una de las que más movimiento genera para el turismo.
El año pasado, por esta celebración se movilizaron alrededor de 1.8 millones de viajeros y se generaron aproximadamente US$200 millones, pero las cifras de 2026 quizá no sean tan alentadoras por la falta de prevención de las autoridades. El director de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur), Ángel Chanco, indicó que, debido a la crisis que se vive, la afluencia de visitas podría caer en 30%, tomando en cuenta que en esta fecha lo que más se mueve es el turismo nacional.
“Creo que no será igual que otros años. Vamos a suponer que en unas semanas ya no salen noticias sobre la situación climática; si las personas van a querer viajar, sería de último momento, y como no estaba presupuestado, seguramente harán viajes más cortos”, agregó.

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Entre esos lugares más cercanos a la capital por los que optarían los viajeros se encuentran Lunahuaná, Churín, Ica, Paracas, entre otros. Destinos como Arequipa y Piura, que son altamente demandados, bajarán en cuanto a la llegada de visitantes debido a desastres naturales y los problemas de acceso que se pueden presentar.
El representante de Apotur explicó que el turismo más perjudicado es el interno, pues para el receptivo (extranjero) no es una temporada alta. En ese sentido, lamentó que no haya un trabajo de prevención, pues señaló que cada año hay problemas con lluvias y huaicos, que si bien no son de la misma magnitud que los de ahora, generan daños.
“Vamos a suponer que una persona tenía reservado un hotel en Arequipa, y ese hotel está en buenas condiciones, pero no tiene cómo llegar, hay vuelos cancelados o la carretera no es segura porque hay derrumbes. Por eso, el tema de la infraestructura debería tener una planificación que nos ayude a manejar mejor este tipo de crisis”, agregó.
Un ejemplo de lo señalado también lo vemos en Máncora (Piura), donde las lluvias han inundado el balneario. Si bien recientemente se realizaron labores de limpieza, este es un escenario que pudo haberse evitado con inversión de los recursos asignados.
Hoy también la preocupación apunta a Ayacucho, región que es una de las más visitadas en Semana Santa, pero que ahora tiene 16 distritos que se encuentran en estado de emergencia por 60 días debido al impacto de las intensas precipitaciones pluviales.
OTRAS OPCIONES
Para el gerente general de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Carlos Loayza, si bien se podría llegar a los niveles de visitas registrados en la Semana Santa de 2025, habrá cautela debido a la coyuntura.
“Imagino que por precaución hay personas que no viajarán tan lejos y, si salen de su ciudad, será para lugares que estén más cerca a sus hogares”, resaltó. En ese sentido, consideró que quienes viven en Lima preferirán el sur y el norte chico, o incluso quedarse dentro de la región.
Por ese motivo, consideró que es importante trabajar en estrategias que permitan que el turismo no se vea afectado cuando existen problemas internos. Parte de ese trabajo, señaló, es apuntar al incremento del turismo religioso.
“Tenemos el convento de Santa Rosa de Ocopa (Junín), la Ruta del Papa León XIV, la Ruta del Barroco Andino y una serie de opciones para promover este tipo de turismo. Ya es hora de pasar de lo anecdótico a lo estratégico para aprovechar lo que tenemos y no lamentarnos luego. Lo estratégico es planificar adecuadamente y prever los riesgos que se puedan presentar”, resaltó.