El sector turístico peruano experimenta una etapa de recuperación y expansión, caracterizada por un notable dinamismo en el empleo y la generación de divisas, pese a los desafíos gremiales que aún persisten.
Al cierre del 2025, a Perú arribaron 3.4 millones de turistas internacionales, cifra que representa el 78% del total que llegó al país antes de la pandemia del covid-19, una labor que compromete a todos los agentes del sector y al Estado a seguir desarrollando acciones que permitan recuperar la confianza en este importante sector, según lo evaluado por la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur).
Del total de turistas que llegaron a Perú el año pasado, la mayoría provino de España, Estados Unidos, México, Reino Unido, Brasil y Colombia. “No obstante, lo que debemos destacar es que hay 18 millones de personas de estos países que han tenido y tienen intención de venir a Perú”, declaró la presidenta del consejo directivo de la Apotur, Claudia Medina, al suplemento Económika del Diario Oficial El Peruano.

No obstante, precisó que su llegada al Perú está condicionada por aspectos como la oferta, el atractivo del país y las barreras de entrada, entre otros factores.
Resultados
El interés internacional hacia el Perú continúa siendo alto, aunque muestra señales de enfriamiento, de acuerdo con el informe del gremio turístico desarrollado con la metodología de Insight Hunting SEO, mediante la cual se analizó la actividad digital de 18.4 millones de personas en los países referidos.
“Hablamos de aproximadamente un 14% menos de interés por viajar a Perú y conocer nuestros atractivos. Este descenso muestra la sensibilidad del mercado internacional ante factores reputacionales y coyunturales”, sostuvo el director de la Apotur, Ángel Chanco.
Precisó que el principal mercado emisor sigue siendo Estados Unidos, pues el 61% del interés digital detectado proviene de ese país, seguido por Colombia y España. “Esto confirma que el Perú mantiene una fuerte conexión con Norteamérica, Europa y América Latina”, refirió Chanco.
El principal atractivo del Perú continúa siendo su patrimonio cultural. Las asociaciones positivas muestran que el país es percibido como un destino extraordinario por su patrimonio arqueológico e historia, con un 59.1%; seguido por la gastronomía, con un 38.5%, y la biodiversidad y los paisajes naturales, con un 30.4%. “El posicionamiento internacional del Perú continúa basándose en tres pilares fundamentales: historia, cultura y gastronomía”, detalló el especialista.
Destacan, además, la hospitalidad y calidad de la gente (20.2%), así como la cultura viva y las tradiciones, en las que se incluye la textilería y las comunidades locales, con un 19.1%.
Riesgos
Sin embargo, es preciso destacar los factores de riesgo percibidos que afectan la decisión de viaje.
Entre los factores identificados se encuentran la informalidad de los operadores turísticos, con un 31.2%; la inseguridad ciudadana, con un 30.9%; la inestabilidad sociopolítica, con un 29.1%; los problemas de infraestructura, con un 24.3%, y el desorden logístico en los atractivos, con un 21.2%, según indicó el director de la Apotur.
“Esto nos demuestra que el principal desafío del turismo no es la falta de atractivo, sino la percepción de riesgo en la experiencia del visitante. El Perú siempre será un destino altamente deseado, pero la percepción de riesgo operativo y reputacional frena parte de la demanda internacional; debemos tomar medidas para seguir siendo competitivos en el ámbito regional”, puntualizó Chanco.
Datos
Perú ocupa el puesto 62 en el ranking mundial de competitividad turística, por debajo de Chile (31), México (38) y Colombia (50).
Aunque mejoró respecto al 2019, aún enfrenta brechas en infraestructura, conectividad y seguridad que limitan su competitividad frente a otros mercados regionales.
La Apotur proyecta para este año un crecimiento del turismo receptivo de 10% y para el 2027 se espera un aumento de 15%.
El año pasado, el turismo receptivo generó divisas por 5,351 millones de dólares, superando en 14% los ingresos generados durante la prepandemia.