El economista para Latinoamérica de Morgan Stanley, Nicolás Eterovic, señaló que el país enfrenta un escenario de alta incertidumbre por la combinación de factores externos y riesgos climáticos.
El Perú podría enfrentar una mayor presión sobre los precios en los próximos meses debido a la convergencia de factores internacionales y locales, siendo el Fenómeno El Niño uno de los principales riesgos. Así lo advirtió Nicolás Eterovic, economista para Latinoamérica de Morgan Stanley, quien explicó que, de acuerdo con las estimaciones de la entidad financiera, «para el caso de Perú encontramos el impacto más alto, en torno a 100 puntos base», una incidencia superior a la proyectada para otros países andinos como Colombia y muy por encima de Chile, donde el efecto sería limitado.
El especialista indicó que el incremento de la inflación no responde únicamente al posible impacto climático, sino también a un contexto internacional marcado por el alza del precio del petróleo, las disrupciones en el suministro de gas y la incertidumbre geopolítica. En ese escenario, consideró que el Banco Central de Reserva del Perú ha respondido de manera prudente, pues «mientras no tengan un desanclamiento significativo en la expectativa de inflación, no se ha movido; han dado un forward guidance que, en mi opinión, es el acertado», evitando reaccionar de manera apresurada frente a choques de oferta.
Eterovic explicó que la evolución del conflicto en Medio Oriente seguirá siendo un factor determinante para la inflación mundial, debido a su impacto sobre el mercado energético. «Es un momento de mucha incertidumbre… hay que ver hasta cuánto se extiende el conflicto, porque los inventarios son más bajos que antes y hay poco margen para sostener precios del petróleo tan altos», afirmó al señalar que los bancos centrales de la región deberán monitorear cuidadosamente la evolución de estos riesgos antes de modificar sus políticas monetarias.

Finalmente, el economista sostuvo que, además del impacto de El Niño sobre los alimentos, será necesario vigilar el comportamiento de la actividad económica interna y la respuesta de las autoridades frente a posibles medidas de mitigación. En su opinión, la combinación de presiones externas, riesgos climáticos y una economía que mantiene un ritmo de crecimiento importante obligará a seguir de cerca la evolución de la inflación durante los próximos meses.