Las manifestaciones del FEN pueden generar tanto riesgos como oportunidades para las actividades productivas
Frente al inicio de las recientes lluvias registradas en Lima y diversas regiones del país, asociadas al Fenómeno El Niño (FEN), la agricultura peruana enfrenta diversos riesgos que pueden afectar los cultivos, la producción, los ingresos de los agricultores y el traslado de los productos hacia los mercados.
“El aumento del calor genera mayor evaporación y demanda de agua, altera la floración y maduración, y puede reducir el tamaño, rendimiento y calidad de los frutos”, explicó Daniel De La Torre Ugarte, investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP).

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El especialista señaló que las temperaturas constituyen una de las principales dimensiones mediante las cuales el FEN puede impactar en la actividad agrícola, debido a que las condiciones de mayor calor modifican el desarrollo de los cultivos y sus necesidades de agua.
A ello se suma el impacto sobre las plagas y enfermedades. La combinación de calor y humedad favorece la proliferación de hongos, insectos y pudriciones que pueden afectar a los cultivos y al ganado.
En cuanto a la producción y los ingresos, De La Torre Ugarte indicó que la pérdida de cosechas, el menor porcentaje de productos que cumplen las condiciones para ser exportados y el incremento de los costos pueden reducir los ingresos de los agricultores.
Asimismo, estas condiciones pueden generar efectos sobre los precios de los alimentos, debido a una eventual menor disponibilidad de determinados productos agrícolas y al aumento de los costos asociados a su producción.
Otro aspecto relevante es el transporte. Los huaicos, inundaciones y daños en carreteras y puentes pueden dificultar el traslado de los productos agrícolas hacia los mercados y puertos.
“Los huaicos, inundaciones y daños en carreteras y puentes dificultan el traslado de productos hacia los mercados y puertos, provocando retrasos, pérdidas postcosecha y mayores costos”, precisó.
De esta manera, las afectaciones no se limitan al campo, sino que también pueden extenderse a la cadena de comercialización, especialmente cuando las interrupciones en las vías de comunicación impiden que las cosechas lleguen oportunamente a sus destinos.
Sin embargo, el Fenómeno El Niño también puede generar un impacto positivo en determinadas circunstancias. Cuando las lluvias son moderadas, pueden contribuir a recargar los reservorios y acuíferos, aumentar la disponibilidad de agua para riego y favorecer algunos cultivos y pastos.
Por ello, el impacto del FEN sobre la agricultura peruana no es uniforme y dependerá de la intensidad de las condiciones climáticas y de cómo estas se manifiesten en las distintas zonas productoras del país.
El investigador del CIUP destacó así la importancia de observar no solo los efectos directos sobre los cultivos, sino también las consecuencias que las condiciones climáticas pueden generar sobre el agua, la sanidad agrícola, los costos de producción y la infraestructura necesaria para trasladar los productos.
La evolución del Fenómeno El Niño es monitoreada por las entidades especializadas, debido a que sus manifestaciones pueden variar entre regiones y generar tanto riesgos como oportunidades para las actividades productivas.