Más de 2,000 agricultores de Sechura vienen fortaleciendo sus capacidades productivas y comerciales, logrando colocar sus productos en escuelas, comedores, restaurantes, ferias y municipalidades. En los dos primeros años del proyecto impulsado por FOSPIBAY y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), esta articulación permitió generar más de S/1.2 millones en ventas y dinamizar la economía de las familias productoras.
Detrás de estos resultados también está el aporte de Compañía Minera Miski Mayo, principal contribuyente de FOSPIBAY. Hasta la fecha, la empresa ha aportado S/587 millones, equivalentes al 97% de los recursos del Fondo Social, que son destinados a proyectos orientados a fortalecer la actividad productiva, la seguridad alimentaria y las oportunidades de desarrollo en Sechura.

Uno de los principales resultados del proyecto es la comercialización de 283 mil kilos de productos frescos durante sus dos primeros años. Esta producción llegó a diferentes mercados y espacios de consumo, generando nuevas oportunidades comerciales para los agricultores y contribuyendo a mejorar sus ingresos.

La iniciativa también ha permitido que 2,073 agricultores reciban asistencia técnica para mejorar sus procesos productivos. A ello se suma la participación de 420 productores en Escuelas de Campo desarrolladas junto con SENASA y la obtención del Sello de Origen de Agricultura Familiar por parte de 36 asociaciones.
Los resultados fueron presentados durante la Expo Feria “Compartiendo la Mesa desde las Manos de Sechura”, donde productores mostraron el potencial de la agricultura familiar y las oportunidades que existen cuando la producción local logra conectarse con mercados formales.

El FOSPIBAY se financia con los aportes de las empresas mineras que operan en Sechura. En este esquema, Miski Mayo es el principal aportante, con cerca del 97% de los recursos del fondo. Estos recursos permiten financiar iniciativas que buscan generar capacidades, fortalecer actividades económicas y ampliar las oportunidades para las familias de la provincia.
La experiencia evidencia que la agricultura familiar puede convertirse en un motor de desarrollo local cuando se combina asistencia técnica, organización de productores, acceso a mercados y recursos destinados a fortalecer la economía de las familias sechuranas.