Afrontar la desinformación en redes sociales se ha convertido en uno de los principales retos para el periodismo, las instituciones y la ciudadanía. En un entorno marcado por la inmediatez, los algoritmos y la sobreexposición de contenidos, la manipulación informativa ha adquirido nuevas formas. “Ya no estamos frente a simples errores, sino ante dinámicas estructuradas que buscan influir en la opinión pública”, sostuvo Arturo León Ferreyros, docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura (UDEP).
El profesor de Periodismo abordó este tema durante el II conversatorio “Hablemos sobre temas electorales”, organizado por la UDEP, donde subrayó la importancia de diferenciar conceptos que suelen confundirse en el debate público. “Toda información falsa es desinformación”, precisó, al explicar que la misinformation ocurre cuando se comparte un contenido erróneo sin intención de causar daño, mientras que la desinformación implica una acción deliberada para manipular o desacreditar.
Asimismo, León Ferreyros advirtió sobre la malinformación, una práctica cada vez más frecuente. “Se trata de información real que es descontextualizada con la finalidad de generar daño”, indicó. Señaló que este tipo de contenido resulta particularmente peligroso en contextos políticos y electorales, donde puede afectar la percepción ciudadana sobre candidatos o instituciones.

El impacto de este fenómeno se ve amplificado por la lógica de las plataformas digitales. Estudios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) revelan que las noticias falsas tienen hasta un 70 % más de probabilidades de ser compartidas que la información verificada. “Las noticias falsas apelan a emociones intensas y se presentan como contenido novedoso, lo que acelera su viralización”, explicó el docente, en referencia al rol de los algoritmos y las cámaras de eco informativas.
Otro factor clave es el cambio en los hábitos de consumo informativo. “Cada vez más personas se informan directamente en redes sociales y ya no llegan al punto final de una noticia”, alertó León Ferreyros. Esta práctica, señaló, reduce la capacidad de análisis crítico y facilita la circulación de contenidos falsos o fuera de contexto, incluso dentro de medios tradicionales sometidos a la presión de la inmediatez.
En ese escenario, los llamados news influencers han ganado protagonismo como intermediarios informativos. “Los usuarios ya no siguen necesariamente a los medios, sino a personas que les cuentan las noticias”, indicó el especialista. Advirtió que muchas veces no se conoce la intención real detrás de esos mensajes ni si existen intereses económicos o políticos involucrados.
Finalmente, el docente de la UDEP remarcó que la verificación sigue siendo la principal defensa frente a la desinformación. “La pausa es una defensa real”, afirmó, al recomendar métodos como el sistema SIFT y la lectura lateral para contrastar fuentes, rastrear el origen de los contenidos y reducir el impacto de información falsa. En un entorno donde lo viral suele imponerse sobre lo verdadero, concluyó, el pensamiento crítico resulta indispensable.