La cultura piurana se viste de luto. La madrugada de este 2 de julio, a los 74 años, apagó su voz Lelis Benjamín Rebolledo Herrera, uno de los intelectuales más completos y apasionados de la Heroica Villa. Escritor, poeta, pintor y maestro, Rebolledo dedicó cada día de su vida a un solo propósito: evitar que las raíces de la milenaria cultura Tallán cayeran en el olvido.
Sus restos están siendo velados en su hogar del jirón San Francisco, en su querido Catacaos, donde este sábado la comunidad le dará el último adiós a un hombre que hizo del arte su trinchera cultural.

Una vida entregada a la memoria de su pueblo
Nacido el 23 de julio de 1951, Lelis Rebolledo entendió desde muy joven que la riqueza de Catacaos no solo estaba en su geografía, sino en sus leyendas, su espiritualidad y su gente.

Como docente de Filosofía, Psicología y Lógica, sembró el amor por la identidad local en cientos de estudiantes. Fuera de las aulas, se convirtió en un investigador incansable de la cosmovisión tallán, plasmando esa sabiduría en todo lo que tocaba.
Un legado que se queda en las letras y las calles
La huella de Rebolledo es imborrable y se divide en dos grandes pasiones:
- La palabra: Dejó una prolífica obra literaria con títulos memorables como Candil entre la lluvia (1979), Espejismos (1980), Intuiciones (1984), Flecha púrpura (1988) y El korte final (1990), además de constantes colaboraciones en revistas culturales del país.
- El pincel: No solo escribió la historia, también la pintó. Sus murales, cargados de personajes costumbristas y paisajes tradicionales, siguen adornando los rincones de Catacaos como un recordatorio vivo de quiénes somos.

«A través de sus escritos y lienzos, buscó preservar la riqueza de su tierra, convirtiéndose en la voz y el alma de la identidad cataquense».
Hoy Catacaos pierde a un ciudadano ilustre, pero la memoria colectiva de Piura conserva, gracias a él, el fuego eterno de los Tallanes. Descanse en paz, maestro.