La tecnología avanza rápidamente en el campo de la salud y cada vez está más presente en hospitales y centros médicos. Sin embargo, este avance también genera una nueva necesidad: contar con profesionales que sepan utilizar estas herramientas y, sobre todo, que puedan convertir los problemas de médicos y de los pacientes, en soluciones concretas.
Este fue uno de los principales mensajes del conversatorio “La Ingeniería Biomédica y su aporte en la salud pública”, organizado por la Universidad de Piura (UDEP). En el encuentro participaron el doctor Daniel Marcelo, decano de la Facultad de Ingeniería; el magíster Carlos Quispe, director del programa académico de Ingeniería Biomédica; la doctora Roxana Regalado, de la Facultad de Medicina Humana; y el doctor Ignacio Cassol, docente e investigador de la Universidad Austral de Argentina.

✍️Resolver problemas de los hospitales

El doctor Daniel Marcelo, decano de la Facultad de Ingeniería, explicó que el país tiene una demanda de profesionales que integren la ingeniería, la tecnología y las ciencias de la salud. “El desafío del país es la demanda de profesionales capaces de visionar soluciones tecnológicas concretas para las necesidades del país y la vida de las personas”, afirmó.
Por su parte, el magíster Carlos Quispe explicó que el ingeniero biomédico no será simplemente un técnico encargado de reparar equipos. Tendrá que entender las necesidades de los establecimientos de salud, conversar con los médicos y buscar respuestas desde la ingeniería. “Los ingenieros biomédicos van a tener que resolver problemas, pero del sector salud”, señaló.
El docente agregó que estos profesionales deberán conocer tecnologías como sensores, dispositivos médicos, biomecánica, salud digital y telemedicina. También podrán participar en la gestión y mantenimiento de los equipos de los establecimientos de salud.
“Va mucho más allá que ser un especialista en tecnología. Usa la tecnología como una gran herramienta”, sostuvo Quispe.
El especialista recordó que la UDEP ya ha trabajado en soluciones para problemas reales de los hospitales. Durante la pandemia, por ejemplo, ingenieros de la universidad trabajaron junto con médicos para desarrollar cánulas de alto flujo. Este año se fabricaron piezas para mantener operativos respiradores utilizados en neonatología.
Tecnología para acercar la salud
La doctora Roxana Regalado puso el énfasis en las dificultades que todavía enfrentan muchas personas para acceder a una atención médica, especialmente quienes viven en zonas alejadas.
En ese escenario, señaló que herramientas como la telemedicina pueden ayudar a acercar los servicios de salud a la población. Un paciente podría recibir atención o seguimiento médico sin tener que recorrer grandes distancias para llegar a un hospital.
También destacó el aporte de los sensores y otras tecnologías que permiten monitorear a los pacientes y recoger información que puede ser utilizada por los profesionales de la salud.
La especialista remarcó que el avance tecnológico debe tener un propósito claro: mejorar la vida de las personas y reducir las brechas de atención, y no simplemente incorporar equipos modernos.
✍️Una alianza entre médicos e ingenieros
Por su parte, el doctor Ignacio Cassol, docente e investigador de la Universidad Austral de Argentina, explicó que la Ingeniería Biomédica surge precisamente del encuentro entre la medicina y la ingeniería.
“La Ingeniería Biomédica es como un diálogo diario entre el médico, biólogo o centro de salud y la ingeniería”, afirmó.
Explicó que el médico conoce el problema y las necesidades del paciente, mientras que el ingeniero aporta sus conocimientos para buscar una solución. Esta relación permite desarrollar nuevas herramientas para el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación.
Cassol mencionó avances en sensores médicos, inteligencia artificial, robótica, prótesis, telemedicina y otras tecnologías que ya están cambiando la forma de atender las enfermedades.
Pero también advirtió que el avance tecnológico debe ir acompañado de una formación ética. Las nuevas herramientas pueden generar importantes beneficios, pero también plantean preguntas sobre sus límites, regulación y consecuencias para las personas.
La apuesta de la Universidad de Piura es formar profesionales capaces de moverse en ambos mundos. Ingenieros que entiendan la tecnología, pero que también comprendan que detrás de cada equipo, diagnóstico o innovación existe una persona que necesita ser atendida.